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Comisión Provincial por la Memoria: "Nunca más militares golpistas"


Desde la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) repudiamos el mensaje golpista del ex militar carapintada Aldo Rico, y cualquier intento de desestabilización. Rico que reivindica el terrorismo de estado y se alzó contra la democracia reclamando impunidad a los genocidas, convocó a sus camaradas en actividad y retirados a organizarse y estar dispuestos a levantarse contra el sistema democrático.

En un nuevo momento en que el país, y principalmente los sectores populares, tienen que sobreponerse día a día a las enormes dificultades económicas, es inadmisible el mensaje de Rico y cualquier expresión castrense que intente crear un clima de caos con el objetivo de desestabilizar al gobierno.

Lamentablemente su voluntad golpista no puede sorprender a nadie, su mensaje es representativo de los valores que siempre defendió: fue parte de las Fuerzas Armadas durante la última dictadura militar, participó de las sublevaciones militares de 1987 y 1988 que condicionaron al gobierno democrático para sancionar las leyes de impunidad de los militares genocidas y luego como funcionario de la democracia, también hizo un culto de las políticas represivas y de mano dura. En una de sus últimas intervenciones, durante la declaración en un juicio de lesa humanidad, reivindicó una vez más la dictadura genocida.

Entre las muchas provocaciones el ex carapintada desconoció la autoridad emanada por los poderes democráticos del Ministro de Defensa de Nación, acusándolo de «terrorista», como diatriba genocida, y criminalizó a las organizaciones populares que reclaman en las calles por sus derechos.

También convocó a sus “camaradas de Malvinas” en una clara afrenta a la memoria de los soldados conscriptos que murieron en las islas y de aquellos que sobrevivieron y desde hace más de diez años reclaman justicia por las torturas que sufrieron por parte de sus superiores.

A casi 40 años del retorno de la democracia, reafirmamos la lucha por memoria, verdad y justicia que se constituyó en un pilar de nuestra democracia, reafirmamos nuestro derecho a transitar el camino de la paz y la justicia. A casi 40 años del retorno de la democracia, no podemos permitir nuevas amenazas militares, ni discursos negacionistas o maniobras desestabilizadoras del orden democrático.