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La Iglesia respaldó la investigación judicial contra el cura que habría provocado un contagio masivo


El obispado de Villa María emitió un comunicado en el que acompañó las diligencias de la fiscalía de Bell Ville ante el caso del religioso de Justiniano Posse, acusado de desalentar el uso de barbijos y de tener manifestaciones “anti prevención”


La comunidad de Justiniano Posse continúa consternada. Después de tres meses sin ningún caso positivo de coronavirus, la ciudad cordobesa de 11.000 habitantes sufrió un rebrote en los últimos diez días y todas las miradas apuntan al sacerdote de la iglesia principal, a quien se lo acusa de haber desalentado las medidas de protocolo y alimentado los riesgos de contagios en pos del “cuidado de Dios”.

Mientras la justicia investiga los supuestos dichos del cura, de iniciales A. M. en contra del uso del barbijo y de la creencia sobre la pandemia, la propia institución religiosa de la región se manifestó.

El Obispado de Villa María emitió un comunicado en el que manifestaron su apoyo a regirse a todas las medidas de precaución para evitar contagios durante las ceremonias religiosas y en el que acompañó en la Justicia en la investigación ante las acusaciones contra el cura de Justiniano Posse.

“Todavía hay un pequeño grupo, muy ínfimo, que lo apoya a este hombre, pero la realidad es que el enojo de la gente de Justiniano es cada vez más grande. Se acumularon ya muchas actitudes y se llegó a este punto. La ciudad necesita respuestas”, le aseguró a Infobae Adrián Leonardi, un periodista local de la ciudad, quien fue el que destapó el caso a la luz pública.


La ciudad cordobesa había transcurrido unos meses de pandemia relativamente tranquilos. Después de sufrir dos contagios de sus ciudadanos en los últimos diez días del mes de marzo, la localidad había logrado contener a los enfermos y contactos estrechos y se mantuvo libre del virus hasta finales de agosto.

La situación empezó a complicarse en los primeros días de septiembre, cuando se llevaron a cabo las denominadas “novenas”. Se trató de una serie de misas y actos religiosos diarios llevados a cabo durante nueve días en la Parroquia Natividad de María, ubicada en la plaza principal de la ciudad, que pondría a prueba a los vecinos de la capacidad de tomar las medidas de prevención suficientes.

Sin embargo, una gran parte de la comunidad de Justiniano Posse advirtió el peligro en tales reuniones, debido a la postura que había mantenido el líder de la institución, el sacerdote A. M., durante el transcurso de toda la pandemia.





“La gente que estuvo en estas misas tiene mucho miedo de hablar porque es una persona importante dentro de la comunidad. Pero la realidad es que desde hace tiempo, muchos se quejaron de que este hombre se mostraba en contra y descreído de todo lo que sucedía alrededor del virus”, agregó Leonardi.

Además, tenía una actitud muy desafiante en las redes. Desde hace tiempo mantenía una postura anticuarentena en sus posteos. Y hace unos meses, llegó a publicar en su cuenta de Facebook que había que ‘quemar a todas las feministas’, y después borró el posteo”, agregó.

El propio sacerdote cerró su cuenta de esa red social, después del escándalo por los presuntos contagios.


El domingo 6 de septiembre, cuando faltaban apenas dos días para el día de la Virgen Patrona de la ciudad y cierre de los eventos, se llevó a cabo una misa en la parroquia que muchos de los presentes calificaron como masiva.

“En esa misa fue cuando los denunciantes escucharon las presuntas palabras de este hombre contra el coronavirus. Denuncian que dijo: ‘Quédense tranquilos porque el virus no va a ingresar a la casa de Dios’”, afirmó Leonardi.

Y completó: “También lo acusan de haber dicho: ‘Aquellos que usan barbijo son unos miedosos, le tienen miedo a morir. Y morir puede ser lo mejor porque significa el encuentro de cada uno con Dios’”.


Dos días después, se llevó a cabo la peregrinación y la nueva misa por la Virgen Patrona alrededor de las calles del pueblo. Era, sin duda, el evento religioso más importante de la ciudad en el año.

Tanto la misa como la peregrinación debían cumplir con las normas establecidas por el Centro de Operaciones de Emergencias de Córdoba para llevarse a cabo: distanciamiento social, un número limitado de asistentes al evento y el uso obligatorio de tapabocas durante la celebración.

A los pocos días, aparecerían diversas pruebas de que ninguna de esas tres condiciones fueron cumplidas.

“Después de que terminaron las celebraciones religiosas, empezaron a aparecer los primeros síntomas en algunos de los que habían acudido a la misa. Y ya después salió a la luz el video, que fue la prueba más fehaciente de que se había hecho todo mal”, destacó Leonardi.

Mientras algunos de los presentes en las misas empezaban a llegar a atenderse y realizarse el hisopado en el Hospital San Roque, apareció en la luz pública un video del mismo martes donde se puede percibir la transgresión de todas las normas de prevención establecidas por la provincia.

El video, que dura apenas unos segundos, muestra cómo se inicia la procesión dentro de la parroquia, donde se traslada en andas a una niña pequeña, que personificaría a la Virgen patrona. En ese evento se puede ver a una parroquia practicamente colmada y con gente amontonada y con un alto porcentaje de los presentes sin ningún tipo de protección en su rostro. Sin barbijos ni tapabocas, nada.



El fiscal federal de Bell Ville José María Uriarte es quien lleva la investigación adelante


Fue así, que un llamado anónimo a la Fiscalía Federal de Bell Ville hizo que el caso pasara de ser un simple hecho de indignación de vecinos a una posible causa judicial.

“Nos llegó la denuncia por un llamado. Nos alertaron de las presuntas palabras que dijo este sacerdote y de la falta de cumplimiento de los protocolos de prevención durante todo el período de las Novenas en Justiniano Posse”, le afirmó a Infobae el fiscal a cargo de la investigación, José María Uriarte, en un diálogo telefónico.

“Todavía la fiscalía no hizo oficial ningún tipo de acusación contra este hombre. Aún nos encontramos en la etapa investigativa”, añadió.

Según pudo averiguar Infobae, la investigación del fiscal estará dividida en dos puntos de atención. El primero será corroborar, mediante entrevistas a testigos y revisión de material en las redes sociales, que el sacerdote A. M. haya dicho efectivamente esas palabras sobre el barbijo y el coronavirus durante la misa.

El segundo punto, y con el que el líder religioso se encuentra más complicado, es definir si hubo algún tipo de transgresión del artículo 205 del Código Penal, donde se establecen todas las medidas de cuidado y aislamiento obligatorio durante el transcurso de la pandemia en la Argentina.

El video que circuló, de unos pocos segundos, pondría en evidencia la cantidad excesiva de gente en esa celebración y que una mayoría de ellos no utiliza barbijos. Pero todavía ese material también se encuentra en etapa investigativa”, completó el fiscal.

A lo largo de la última semana, el foco de atención pasó decididamente al hospital San Roque, donde empezaron a llegar los nuevos contagiados y desde donde se empezó a diseñar un plan de aislamiento masivo para los vecinos.

“Yo no le puedo echar la culpa a nadie por lo sucedido. Acá la responsabilidad es de cada uno. Hubo sí una irresponsabilidad social grande y cuando no se cumplen las medidas como el distanciamiento y el uso de tapabocas, ocurren estas cosas”, afirmó el director del hospital, Oscar Gómez, durante una conferencia de prensa el último martes.

La preocupación de los profesionales de la salud de Justiniano Posse respecto a la situación actual en la ciudad es cada vez más grande: “Pasan los días y cada día llegan más personas con síntomas compatibles de Covid-19. Encima, la gran mayoría de ellos son personas de la tercera edad y casi todos habían concurrido a las misas”, detalló Leonardi a Infobae.

Hasta el miércoles se contabilizaban 22 contagiados confirmados de coronavirus, ninguno de ellos en grave estado de salud, y se había determinado el aislamiento de más de 900 personas que eran contactos estrechos. Ese aislamiento corresponde casi al 10 por ciento de la población total de la ciudad.

Lo más fuerte es que más de un 80 por ciento de los contagiados había concurrido a alguna de las misas celebradas en la parroquia Natividad de María.

Dada la magnitud del caso, el propio Obispado de Villa María resolvió emitir un comunicado en apoyo a la investigación de la Justicia.



El comunicado del Obispado de Villa María

“Ante las noticias de público conocimiento en referencia a un brote de contagios de coronavirus que se habría producido en la Parroquia Natividad de María de la localidad de Justiniano Posse, con ocasión de la celebración de la fiesta patronal, la diócesis de Villa María comunica:

1. Este obispado y sus parroquias adhieren y han de adecuarse en su culto público a los protocolos emanados por el COE provincial para dichas celebraciones en el contexto de la pandemia del Covid 19, que establecen, entre otras cosas, el uso del barbijo, así como no superar una concurrencia mayor al 50% de la capacidad del templo.

2. Con respecto al supuesto incumplimiento de dicho protocolo en la parroquia Natividad de María de Justiniano Posse, con ocasión de sus festejos patronales, respetamos y apoyamos las actuaciones que al respecto ha iniciado de oficio la fiscalía federal de Bell Ville para establecer si hay responsabilidades personale”, rezó el comunicado.

Por el momento, en Justiniano Posse reina el silencio y el temor a las represalias. Ninguno de los asistentes a las misas quiso hablar con Infobae por temor a las represalias de “un grupo de fanáticos” del cura A.M. Mientras tanto, la atención de la mayor parte de la comunidad está ahora depositada en poder controlar la expansión de los contagios de Covid-19.


Fuente: Infobae

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