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Mar del Plata: Daniel Argarañaz, el docente que no dejó de ir a la escuela y murió de coronavirus



El director de la escuela primaria 45 tenía 59 años y falleció tras contraer el virus. También murió su papá y su hermana lleva más de un mes internada. El sábado sus cenizas fueron esparcidas en la Plaza Pueyrredón.


Daniel Argañaraz tenía 59 años, era diabético y formaba parte del grupo de riesgo ante la pandemia de coronavirus. Sin embargo, nunca dejó de ir a la escuela primaria 45 “Bernardino Rivadavia” en donde, al ser director, debía coordinar el trabajo con los docentes y, sobre todo, la entrega de los bolsones de mercadería a los chicos que hasta antes de la suspensión de las clases presenciales asistían al comedor. A pesar de los recaudos, el Covid-19 ingresó a la familia de Daniel e hizo estragos. Primero falleció su papá y luego él, el 24 de octubre pasado, luego de estar 16 días internado en el Hospital Privado de Comunidad. Su hermano, en tanto,  lleva 32 días internado con el virus activo. 

Daniel y Sandro. Llevaban 11 años juntos.

“Él sabía que era grupo de riesgo y se cuidaba mucho para poder cumplir siempre con su trabajo, él amaba la escuela y decía que la pandemia no lo iba a parar”, cuenta Sandro Josserme (51), su esposo. Daniel y Sandro se casaron el 20 de septiembre de 2010, tras un año de noviazgo. Fueron el tercer matrimonio igualitario que hubo en Mar del Plata y el cuarto a nivel nacional. No tuvieron hijos, aunque sí un caniche que criaban desde hace seis años. A Daniel le faltaba apenas un año para jubilarse y ya había empezado a hacer planes para ese momento: tenía pensado estudiar idiomas y avanzar en un proyecto educativo junto a Sandro, que también es docente. “Era un excelente compañero y una persona excepcional, muy abocado a su trabajo. Siempre estaba tratando de ayudar”, dice Sandro.  Familiares, amigos y compañeros de Daniel lo despidieron el sábado en la Plaza Pueyrredón. El sábado pasado, los amigos y familiares de Daniel dejaron sus cenizas al pie de un alcornoque de la Plaza Pueyrredón, en 14 de Julio y Libertad, porque así era su deseo. Hasta allí se acercaron también sus compañeros de trabajo y docentes de otras escuelas por las que él había pasado. Quienes asistieron a la ceremonia acercaron además alimentos no perecederos para donar al comedor “Mis amiguitos”, de calle Tapia al 6900. Una despedida acorde a la vida que tuvo Daniel. 

"No tengo un mensaje para nada esperanzador, pero le pido a la gente que se cuide porque lo que pasa una vez que uno se contagia coronavirus es horrible. Ahora viene el verano, ojalá las autoridades tomen las medidas necesarias para cuidarnos, pero es necesario que la gente tome consciencia", pidió Sandro por último. 


Fuente: 0223

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